divendres, 16 de setembre del 2011

.AUTOBIOGRAFIA.


" Seré sincera.
Yo de pequeña, no era la típica niña que jugaba con sus amigos en el parque, o que no quería comerse las verduras de la cena, o que jugaba a mamás y papás con las Barbies y otros muñecos.
No me gustaba jugar en el parque, me gustaban las verduras y si jugaba a algo era a inventarme historias con mi ActionMan de aquél entonces... Pero también mentiria si dijera que leía mucho.
Desde que nací estuve muy apegada al dibujo. La primera vez que descubrí que el lapiz servía para pintar, no me lo quité de la mano nunca más. Como tenia esa obsesión, nunca me plantee que habían otras cosas a aparte de eso (o sí lo sabía pero no me importaban en absoluto).
La primera vez que leí un libro, fue un cuento. A los 2 años.
El cuento de la Caperucita Roja :
Mi madre a veces me leía cuentos, y yo los escuchaba e imaginaba como serían en la realidad, pero la primera vez que empezé a leer uno por mi cuenta (aunque primero sólo veía letras y dibujos) fue ese. Me acordaba de cuándo mi madre me lo contaba, y al ver los dibujos, situaba cada escena en ellos.
Siempre he sido muy perfeccionista: eso hizo que cuándo era pequeña me empeñara en hacerlo todo perfecto. Incluido en el colegio. Por lo tanto, los libros que lei después fueron novelas obligatorias en primaria. Sólo veía letras, no me importaba el contenido porque encontraba todas las historias aburridas y sin sentido (me acuerdo que uno de los libros era Geronimo Stilton... cómo odiaba esa rata asquerosa...)A base de tantas historias penosas, me hice a la idea que leer no era lo mío:
"Eso es leer? Todas las historias són un fiasco! Eso quiere decir que ningún libro me gustará, y por lo tanto, NO ME GUSTA LEER"
Yo tan radical como siempre, como podeis observar.
Desde aquél dia, simplemente leía libros para aprobar las asignaturas.
Hasta que llegó el verano del 2007. Un verano que cambió mi vida, y mi forma de pensar (pero no de ver el mundo). Las personas con el tiempo, cambian. Y yo no fuí una excepción.
Aquél verano me convertí en lo que soy ahora.
El momento en el que sales de tu propia mentira, abres el telón y vés el mundo real.
Empecé a plantearme las preguntas que me hize durante toda mi vida, pero con más profundidad. Queriendo con todas mis fuerzas saber las respuestas.
Antes, al ser pequeña, mi mente no entendía cosas que pasaban a mi alrededor.
Pero con 12 años era lo suficientemente madura como para entenderlo todo.
Me fuí convirtiendo en una persona lleno de odio y rabia hacia el mundo y la sociedad que me rodeaba.Y como no podía mostrar mi rabia al mundo, la transmitía a través de mis escritos, de mis dibujos.
Al descubrir el grupo de música que cambió mi vida, empezé a hallar el significado a la lectura.Y me interesé por primera vez en mi vida por la opinión de los otros respecto a la vida. A partir de aquél momento, me interesé por autores como Stephen King (el único escritor de género fantástico/terror que me ha fascinado en toda mi vida),  Edgar Allan Poe (con sus relatos retorcidos y singulares) , Quevedo (uno de mis poetas favoritos), Dostoievsky (pura filosofía de un hombre con una personalidad complicada) más adelante...
Aquél verano, me tragué todo "Drácula" de Bram Stoker. Saboreándolo como si fuera la primera comida que me llevaba a la boca en meses. Escuchando sin parar a Beethoven y su Moonlight Sonata para poder entrar dentro de las páginas que aquél libro que me fascinó.
Me gustó tanto que busqué desesperadamente otras novelas del género clásico. Leyendo Frankenstein de Mary Shelley en 2008.
Recuerdo la pasión en la que me leía mi primer libro sobre la historia del feminismo, en "Feminismo para principiantes", y escuché a celebres mujeres como son Virginia Woolf o Simone de Beauvoir.
Me fascinaba ver que había gente que opinaba cómo yo. Que no era un único espectro en un mundo equivocado.
Me gustaba no entenderlos a veces mientras los leía, y releer sin parar hasta hayar un sentido a sus palabras (un sentido que, interesantemente, nunca sabré si es subjetivo o realmente és el sentido que quizo darle el autor).
Nunca me he considerado una adicta a leer.
Nunca me ha gustado un estilo concreto.
Nunca he leído sólo por leer.
Siempre he leído para encontrar respuestas a preguntas.
Y sigo haciéndolo. Inconcientemente. "


***



By: Helena

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